Cuando hablamos de fuerza del core o de bienestar general, el suelo pélvico suele quedar fuera de la conversación y, sin embargo, cumple un papel crucial en nuestra movilidad y salud general.
Antes de explicar por qué la salud del suelo pélvico es fundamental para el bienestar integral, veamos qué es. El suelo pélvico es un grupo de músculos y tejidos conectivos ubicado en la base de la pelvis. Estos músculos forman una “hamaca” de soporte que sostiene la vejiga, los intestinos y los órganos reproductores. También trabajan en coordinación con el diafragma, el core profundo, los glúteos y la columna para mantener la alineación y estabilidad de todo el cuerpo.
Como mencionamos, el término “suelo pélvico” rara vez se menciona fuera de un estudio o del consultorio del ginecólogo. Si te resulta familiar, probablemente lo hayas escuchado en relación con el embarazo y el posparto, y generalmente no de forma positiva. Un suelo pélvico débil después del parto se ha normalizado en exceso, y muchas madres regresan a casa con poca orientación sobre cómo sanar o restaurar su salud pélvica. Cuando reciben alguna indicación, suele ser simplemente “haz kegels”, y aunque pueden ser útiles, hay mucho más que se puede hacer.
La disfunción del suelo pélvico no se limita a las madres recientes. Puede afectar a personas de cualquier género y en cualquier etapa de la vida. Permanecer sentado por largos períodos, el ejercicio de alto impacto, el envejecimiento, los cambios hormonales, el estrés y la mala postura pueden contribuir a desequilibrios en su función.
Si experimentas signos o síntomas de un suelo pélvico débil o demasiado tenso, seas o no madre o padre reciente, el primer paso es consultar a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico. Aunque estas disfunciones se hayan normalizado, no deberían serlo. Existen muchas formas de fortalecer y restaurar estos músculos.
La fisioterapia de suelo pélvico puede ayudar a evaluar y tratar:
- Debilidad o tensión muscular
- Dolor o molestias
- Diástasis de rectos (separación abdominal)
- Problemas de vejiga o intestinos
- Disfunción sexual
Si ya practicas Pilates, estás trabajando el suelo pélvico, lo sepas o no. Los principios del Pilates como la respiración, la alineación, el control y la integración del core apoyan la salud del suelo pélvico de manera poderosa.
Respiración
La respiración diafragmática es un pilar del Pilates y también es esencial para el funcionamiento del suelo pélvico. Al inhalar, el diafragma desciende y el suelo pélvico se alarga. Al exhalar, el suelo pélvico se eleva y se contrae. Este movimiento sutil ayuda a que el suelo pélvico se mantenga flexible y funcional.
Muchas personas contienen la respiración al moverse, creando presión innecesaria en el abdomen y la pelvis. En Niche comenzamos cada clase con trabajo de respiración porque enfocarse en la respiración también es trabajo. A medida que profundizas en tu práctica de Pilates y en tu conciencia corporal, notarás una coordinación fluida entre el diafragma, el core y el suelo pélvico.
Activación del core
El suelo pélvico no trabaja de forma aislada. Forma parte de la “unidad interna del core”, que incluye el diafragma, el transverso del abdomen y el multífido, un estabilizador profundo de la columna. Estos músculos trabajan en conjunto para sostener la columna, la pelvis y los órganos. Pilates fortalece este sistema de forma integral. En lugar de centrarse en ejercicios superficiales, enseña a activar el core profundo para lograr estabilidad y función desde el interior.
En muchos ejercicios de Pilates, el core trabaja sin ser el foco principal. Incluso en posición de mesa o cuadrupedia, el core se activa para mantener la espalda y el cuerpo estables. En el reformer, con una carga ligera de muelles, el trabajo del core es aún mayor.
Precisión y control
El suelo pélvico no se beneficia de la fuerza bruta ni de repeticiones automáticas. Necesita sutileza. Pilates enfatiza el movimiento controlado e intencional, lo que ayuda a evitar compensaciones comunes como sobrecargar el abdomen, contraer en exceso los glúteos o empujar hacia abajo, hábitos que pueden estresar o inhibir el suelo pélvico con el tiempo.
Alineación
La postura cumple un papel clave en la salud pélvica. Una pelvis constantemente en retroversión, costillas abiertas o una columna colapsada pueden interferir con el funcionamiento del suelo pélvico. Pilates restaura la alineación natural, ayudando a que la pelvis, la columna y la caja torácica encuentren su posición óptima. Esto no solo mejora la postura, sino que permite que los músculos del suelo pélvico trabajen de forma eficiente, sin sobrecarga ni falta de uso.
Se trata de equilibrio, no solo de fuerza
La salud del suelo pélvico no consiste en apretar o contraer constantemente, sino en equilibrio, coordinación y conciencia. Un suelo pélvico sano sabe cuándo contraerse, cuándo relajarse y cómo moverse en sincronía con la respiración y el cuerpo. No es un grupo muscular que deba estar activado todo el día, al igual que no caminamos flexionando los bíceps continuamente.
Muchas personas, especialmente aquellas con estilos de vida de alto estrés, experimentan tensión en el suelo pélvico, no debilidad. Esto significa que los músculos están demasiado contraídos y han perdido la capacidad de relajarse. Pilates, con su enfoque en la integración del cuerpo completo, el fortalecimiento suave y la relajación, puede ayudar a liberar esa tensión y a restablecer un patrón muscular más saludable.
Si tienes curiosidad por entender qué sucede en tu propio cuerpo, considera consultar a un fisioterapeuta de suelo pélvico o trabajar con un profesional del movimiento especializado en salud pélvica. Incluso unas pocas sesiones pueden ayudarte a desarrollar conciencia y mejorar la coordinación de tu core.
Y si ya practicas Pilates, estás en una excelente posición para apoyar la salud de tu suelo pélvico mediante un movimiento consciente y alineado. Pilates no solo enseña a moverte, enseña a escuchar tu cuerpo. Con cada respiración y cada articulación controlada de la columna, estás cultivando una relación más profunda con la base de tu cuerpo.

